El proceso totalmente manual de nuestra cerámica le otorga a cada una de las piezas elaboradas un toque único.
1. Tamizado: La materia prima principal, que es el barro o llamado también arcilla, se diluye con agua y se cuela con un cernidor. Se deja reposar la mezcla aproximadamente 15 días en recipientes hondos, de los que se extrae el agua separada de la densidad de la arcilla Esta se coloca posteriormente en otros recipientes a fin de que continúe el proceso de deshidratación.
2. Amasado: la arcilla es amasada manualmente para eliminar burbujas y se almacena en bloques llamados pellas, las cuales se depositan en camas de ladrillo.
3. Moldeado: de las pellas se va tomando la arcilla y se utilizan moldes de yeso par a "piezas bajas" (platos, charolas, ensaladeras, etc) y torno de pie para "piezas altas" (tibores, floreros, etc). Cuando se obtiene la consistencia apropiada, se eliminan las asperezas que se hubieran formado en su elaboración, se pasa después a la cámara de secado donde las piezas se depositan en estanterías. También se pueden secar al aire libre, donde el calor del sol representa una ventaja en el tiempo de secado. Según el tamaño y el grosor de las piezas permanecerán el tiempo necesario para lograr una deshidratación total.
Una vez deshidratadas las piezas, pasan a la 1ª. Cocción en horno de gas. Se eliminan asperezas y las piezas pasan al área de esmaltado, donde se sumergen en el llamado esmalte, cubriendo con ayuda de un pincel ancho la pieza en su totalidad.

En esta área existen dos tipos de decorado: totalmente en azul cobalto, inspirado en la tradicional Talavera poblana, en donde se realiza la técnica llamada plumeado, y el segundo tipo es con diseños de diferentes colores. Por lo general, las piezas decoradas en color tienen como primer paso, el plasmado de motivos florales pequeños (dibujos base). Los dibujos se trazan en color negro y se llenan con colores establecidos. Como segundo paso, se realiza el llenado total de las piezas en los espacios que los motivos florales han dejado, con diseños que provienen de las ideas e inspiración de cada decorador. A este segundo paso se le llama terminación. Por último, las piezas son cubiertas en sus orillas por una capa gruesa de azul cobalto, y así están listas para introducirse al horno de gas.
Esta parte del proceso es determinante, pues ha influido directamente en el gusto de nuestros clientes y además se incluye un factor muy importante: el tiempo que puede llevar la decoración total de una pieza, según su naturaleza física, es decir, su tamaño y forma y el tipo de diseños que se plasmen en la pieza. En nuestro trabajo de decoración nos hemos esforzado por plasmar motivos discretos en tamaño y al mismo tiempo llamativos, bien hechos, sin dibujos burdos ni esmaltes picados, lo cual nos ha llevado a lograr un nivel de calidad en nuestras piezas que nos ha ido posicionando poco a poco en el mercado de la cerámica poblana.
Por último, las piezas pasan por la etapa de la segunda cocción, en la cual las piezas se introducen ya decoradas en el horno de gas, durante varias horas y a una temperatura que llega a más de 1,000 grados centígrados. Finalmente, se revisa que las piezas estén libres de defectos o burbujas debido a la cocción. En caso de que esto suceda, los defectos se corrigen y las piezas se vuelven a hornear.
